Mientras los autos del WRC hicieron historia sobre la tierra roja de Itapúa, una movilidad mucho más silenciosa cumplió otra misión detrás de escena. ITAIPU Binacional incorporó vehículos eléctricos a la operación del Rally del Paraguay 2026, una experiencia que permitió combinar logística, innovación y sostenibilidad en uno de los mayores eventos internacionales realizados en el país.
El rugido de los motores fue, sin dudas, la banda sonora del WRC Rally del Paraguay 2026. Pero entre el movimiento de equipos, el público y las exigencias de una competencia de esta magnitud, también hubo espacio para una movilidad que avanzó prácticamente en silencio: la eléctrica.
Durante el evento, que concluyó el domingo 30 de agosto, ITAIPU Binacional puso a disposición de la organización una flota de movilidad eléctrica para apoyar las tareas operativas en el Fan Zone y el Service Park de la Costanera de Encarnación. La iniciativa buscó reducir la huella de carbono del acontecimiento y aportar a su objetivo de sostenibilidad ambiental.
Electricidad para mover la operación
La apuesta no se limitó a mostrar tecnología. La movilidad eléctrica entró en acción para resolver necesidades concretas de la organización.
ITAIPU facilitó dos estaciones de carga, dos carritos eléctricos, ocho monopatines y tres bicicletas eléctricas, que fueron utilizados por trabajadores encargados de monitorear sectores, trasladar insumos y atender las necesidades que surgían durante las jornadas del rally.

La coordinadora de sedes del WRC Rally del Paraguay 2026, Fiorella Kropf, destacó precisamente esa utilidad. Según explicó, contar con estas unidades facilitó el desplazamiento del personal por el parque de servicio, el Food Park y el Fan Zone, donde era necesario cubrir distancias y responder rápidamente a los requerimientos de la organización.
De esta manera, la electromovilidad dejó de ser una exhibición y pasó a cumplir una función concreta dentro de la infraestructura que sostuvo al evento.
Un rally que también generó datos ambientales
Uno de los aspectos más interesantes de la iniciativa fue que ITAIPU no se limitó a poner los vehículos en circulación: también buscó medir el impacto de su utilización.
Luis López, ingeniero de la Asesoría de Movilidad Eléctrica de ITAIPU, explicó que los usuarios debían registrarse en un sistema y que los móviles contaban con dispositivos GPS. Con esa información, los técnicos pudieron hacer un seguimiento de los kilómetros recorridos durante el rally y, posteriormente, estimar la cantidad de gases de efecto invernadero que se evitó emitir.
El mecanismo convierte a la experiencia en algo más que una acción simbólica. Cada recorrido puede transformarse en información para evaluar el aporte de la movilidad eléctrica en actividades de gran escala.
Del Rally a una estrategia país
Para ITAIPU, la experiencia en el WRC forma parte de una agenda más amplia. La Binacional viene impulsando la movilidad eléctrica mediante la instalación de estaciones de carga en distintos puntos del país, la incorporación de buses eléctricos a su propia flota y proyectos vinculados con la fabricación de autopartes, además de la donación de tres buses eléctricos para el transporte de pasajeros en Hernandarias.
El mensaje apunta a aprovechar mejor la electricidad producida en el país y reducir progresivamente la dependencia de combustibles importados.
En ese sentido, el Rally del Paraguay funcionó como una nueva vitrina para mostrar cómo la energía eléctrica puede incorporarse a las actividades cotidianas de un evento internacional, incluso en aquellas tareas que suelen pasar inadvertidas para el público.
El WRC ya dejó Itapúa y con él quedaron las imágenes de los grandes protagonistas de la competencia. Pero entre el polvo, los saltos y el rugido de los motores también quedó otra postal: la de vehículos eléctricos trabajando detrás de escena, demostrando que la transición hacia una movilidad más sostenible también puede abrirse camino en los grandes eventos que llegan al Paraguay.

Porque esta vez, además de correr sobre la tierra roja, la electromovilidad también tuvo su propio recorrido.
