El mercado latinoamericano de vehículos eléctricos (VE) vive una explosión sin frenos. Según D-Comex de Datasur, el crecimiento de las importaciones indica una transformación acelerada en la industria automotriz de la región.
Los principales países que encabezan este auge incluyen a Brasil, México y Costa Rica, mientras que mercados estratégicos como Chile y Uruguay también presentan crecimientos destacables. Este fenómeno pone de manifiesto un cambio en las políticas de consumo y movilidad.
A pesar de los avances alentadores, es indispensable reconocer los desafíos estructurales que aún enfrentan muchos países latinoamericanos. Las infraestructuras energéticas y viales en la región continúan dependiendo en gran medida de los combustibles fósiles. Este modelo plantea importantes interrogantes sobre la viabilidad financiera y logística de actualizar las redes eléctricas y los sistemas de carga para satisfacer la creciente demanda.

El actor dominante en este escenario es China, el principal proveedor global de vehículos eléctricos bajo la posición arancelaria 870380. En 2024, las exportaciones chinas de VE alcanzaron los 31.980 millones de dólares FOB, representando un incremento del 40 % respecto a 2023.
Economías como Colombia, Brasil y México dependen de los hidrocarburos para sus balances fiscales, exportaciones y subsidios al transporte, lo que podría frenar la transición hacia energías más limpias.
Este crecimiento sostenido desde 2021 no solo refuerza el liderazgo del gigante asiático en el sector, sino que también expone una creciente dependencia de los mercados emergentes hacia productos de alto valor agregado provenientes de Asia.