El encarecimiento de los combustibles en América Latina y el Caribe está reforzando la competitividad de la electromovilidad, que ya se posiciona como una alternativa no solo ambiental, sino también económica para la región.
Los emblemas privados en Paraguay incrementaron el precio de los combustibles entre G. 750 y G. 800 por litro en abril de 2026, acumulando una suba superior a G. 1.200 en menos de un mes, lo que representa un aumento cercano al 7 % al 15 %.
De acuerdo con un informe de la Organización Latinoamericana y Caribeña de Energía (Olade), el aumento cercano al 40 % en los precios del diésel y la gasolina —impulsado por tensiones geopolíticas internacionales— elevó significativamente los ahorros generados por los vehículos eléctricos, que superan los US$ 500 millones anuales en la región.

El diferencial de costos es contundente: operar un vehículo eléctrico puede representar un ahorro promedio superior a US$ 2.000 al año frente a uno a combustión, gracias a su mayor eficiencia energética y menores costos de mantenimiento. Asimismo, la región ya registra un ahorro agregado cercano a US$ 3 millones diarios por el uso de esta tecnología.
Paraguay también muestra señales de aceleración. El mercado de vehículos electrificados creció 65,7 % en 2025, lo que refleja un mayor interés impulsado por la rentabilidad que ofrece esta transición tecnológica.
El impacto es aún más relevante en el transporte público, donde un bus eléctrico puede generar ahorros anuales de hasta US$ 26.000 frente a uno diésel, cifra que aumenta en escenarios de mayor presión sobre los precios del combustible.
La electromovilidad deja de ser una apuesta de largo plazo para convertirse en una herramienta inmediata de eficiencia económica y resiliencia, reduciendo la dependencia de combustibles fósiles y la exposición a la volatilidad internacional.
